Capítulo 2
Eco compartido
Espacio publicitario
ExoClick / JuicyAds — contenedor responsive
Repitieron la sesión «para documentar el error». Se desnudaron de la bata con la excusa de los sensores. El puente no distinguía entre un roce clínico y una caricia: cada pulso de Mateo le llegaba a Iria en el bajo vientre, y cada temblor de ella le apretaba a él la garganta.
Cuando se tocaron de verdad —piel, no interfaz— la frecuencia se disparó. No fue sexo de ciencia ficción; fue dos adultos asustados y hambrientos usando una máquina para atreverse. Al terminar, el informe automático redactó: «Vínculo no terapéutico. Recomendación: separar al equipo.»
Iria guardó una copia. Mateo le escribió en el canal privado: «Mañana, sin sensores.» Ella respondió con la hora y nada más. El laboratorio, por primera vez, le pareció pequeño.